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“Vértigo”: Definitivamente la obra maestra de Alfred Hitchcock

Cultura

“Vértigo”: Definitivamente la obra maestra de Alfred Hitchcock

Recientemente prestigiosos sitios web de Europa y Estados Unidos eligieron a “Vértigo” como la número de la historia, destronando incluso a “Ciudadano Kane” (1941) de Orson Welles.  


El maestro del suspenso trabaja con elementos recurrentes de su cine: las obsesiones y la culpa, realizando quizás su obra más personal.

Vértigo” (1958) es lejos uno de los filmes más fascinantes e hipnóticos de la historia del cine, y por cierto una las joyas más preciadas de Alfred Hitchcock, quien nos dejó un tremendo legado que resiste el paso del tiempo y está más vigente que nunca.

Sus películas son una cátedra de cómo hacer cine para las nuevas generaciones y mantienen la elegancia y perfección de su autor en que descubro la complejidad de la conducta y la condición humana.

Recuerdo que el director siempre afirmó que lo fundamental de su obra era la forma de realizarla, es decir, su estilo y técnica, que consideraba más relevante que el fondo de la misma. Lo anterior se transformó en su sello personal ofreciendo experiencias visuales irrepetibles como en “Vértigo”.

Esta joya contiene elementos recurrentes del universo Hitchcockniano, como las obsesiones y la culpa, envueltos en una tragedia shakesperiana como nunca había visionado en la obra del inglés. Creo que es su película más personal en que descubro otros elementos de su trabajo.

Necrofilia 

Arranca el filme y las imágenes me hipnotizan con ese maravilloso diseño de créditos con figuras espirales que entregan algunas pistas de lo que disfrutaré en las siguientes dos horas y me prepara para este fascinante viaje onírico.

Para no hacer un spoiler y puedan sumergirse en el filme, sólo indicar que su epicentro es resucitar a la persona amada que partió, es decir, necrofilia o tener relaciones sexuales con personas que dejaron este mundo. No obstante, igual existen otros elementos interesantes de descubrir.

En esa línea John “Scottie” Ferguson, James Stewart, y Alfred Hitchcock, comparten una obsesión, construir o devolver a la vida a la rubia perfecta en el personaje de Judy, Kim Novak, actriz que igual da vida a Madeleine, quien lucha con el fantasma de su bisabuela Carlota Valdés, quien se suicidó.

Obsesiones

Mencionar que Hitchcock siempre tuvo una extraña obsesión por trabajar con actrices rubias, por lo general mujeres hermosas e inteligentes, pero algo calculadoras y misteriosas, las famosas “rubias de Hitchcock”.

Cercanos al director aseguraban que él tenía sentimientos extremos por ellas, que partían desde la adoración hasta el desprecio e indiferencia absoluta.

Regresando al filme, la protagonista sufre una metamorfosis, cambian el color de su pelo, peinado y maquillaje. Moldean su forma de vestir y caminar, con el fin maquiavélico de recuperar a la mujer amada y actriz perfecta, objetivos de Scottie y Hitchcock, respectivamente.

La acrofobia y obsesiones con fantasmas son elementos de la novela “De entre los muertos”, de Pierre Boileau y Thomas Narcejac, que rescató Hitchcock para materializar su real objetivo, construir a la actriz perfecta de sus películas.

Kim Novak recibiendo instrucciones de Alfred Hitchcock, en el fondo James Stewart.

Lo anterior acompañado por instantes deslumbrantes, aquí es menester destacar un elemento que perfecciona estas sensaciones, la banda sonora compuesta por Bernard Herrmann. Su musicalización se funde con las irrepetibles secuencias, sólo comparable con lo que ocurrió con “Psycho”. 

Aunque en su estreno “Vértigo” no tuvo éxito de taquilla con el tiempo se convirtió en un filme de culto. El reconocido crítico y director François Truffaut dijo que era la mejor cinta de la historia.

Recientemente prestigiosos sitios de crítica de Europa y Estados Unidos la eligieron como la número uno de todos los tiempos, desplazando incluso a “Ciudadano Kane” (1941).

Por Andrés Forcelledo Parada

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